Colección

Raquel Gimal

El Arte de Sostenerse

Figuras humanas en relieve sobre madera. Cuerpos que caminan, caen, suben y vuelven a intentar.

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14 obras  ·  8 disponibles

La colección

El Arte de Sostenerse

El Arte de Sostenerse es una colección que explora la experiencia humana desde el equilibrio frágil, el movimiento constante y el esfuerzo silencioso que implica existir. A través de figuras humanas en relieve, Raquel Gimal construye escenas donde el cuerpo se convierte en metáfora de los procesos internos: caminar, caer, subir, resistir y continuar.

Las obras dialogan con materiales como la madera, las cuerdas, las redes y los espacios abiertos, que funcionan como símbolos de los soportes visibles e invisibles que nos acompañan a lo largo de la vida: vínculos, estructuras, límites y decisiones. No hay gestos heroicos ni finales cerrados; el foco está puesto en el intento, en la permanencia y en la capacidad de sostenerse aun cuando el equilibrio es inestable.

Cada pieza propone una contemplación pausada. A medida que la mirada se detiene, las obras revelan nuevas capas de sentido, invitando al espectador a reconocerse en esos cuerpos suspendidos y en sus propios recorridos personales. La colección no habla de llegar, sino de habitar el proceso, de aceptar la fragilidad como parte de la fuerza y de comprender que sostenerse, muchas veces, es el acto más profundo de valentía.

Obra
11 obras

En Tránsito

160 × 140 cm · Técnica mixta · madera y figuras escultóricas
USD 3,500

En Tránsito habla del movimiento constante de la vida y de las distintas maneras en que cada uno atraviesa su propio camino.

Pequeñas figuras humanas recorren, escalan, descansan, se sostienen y observan sobre fragmentos de madera que conservan sus formas, texturas e imperfecciones naturales. Algunas parecen avanzar con determinación; otras esperan, contemplan o buscan la manera de continuar. Hay quienes suben solos y quienes necesitan apoyarse en otro.

Aunque comparten un mismo espacio, cada figura vive su propio tránsito.

La obra propone una reflexión sobre esos recorridos que no siempre son lineales. Sobre los momentos en los que avanzamos con facilidad y aquellos en los que simplemente intentamos sostenernos. Sobre llegar, detenerse, volver a empezar y comprender que cada persona transita la vida a su propio ritmo.

La madera, marcada por el tiempo y conservada en su estado orgánico, se convierte en paisaje, camino y obstáculo. Frente a ella, las figuras humanas parecen pequeñas y vulnerables, pero al mismo tiempo persistentes.

En Tránsito es una metáfora de la vida: todos estamos yendo hacia algún lugar, aunque no todos lleguemos de la misma manera ni al mismo tiempo.

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Historias Paralelas

178 × 127 cm · Técnica mixta · madera y figuras escultóricas
USD 3,900

Historias Paralelas nace de observar algo tan cotidiano como fascinante: la cantidad de vidas que transcurren simultáneamente a nuestro alrededor.

Decenas de personajes habitan la obra. Caminan, esperan, conversan, se encuentran, se despiden. Hay parejas, familias, niños, personas solas y pequeños grupos. Cada uno parece dirigirse hacia algún lugar y cargar consigo una historia que el espectador apenas alcanza a imaginar.

Comparten el mismo espacio y, sin embargo, viven realidades completamente diferentes.

Las líneas horizontales organizan ese universo en distintos niveles, como calles, pisos o escenarios en los que las historias suceden al mismo tiempo. Algunas figuras se cruzan; otras caminan en direcciones opuestas. Muchas probablemente nunca lleguen a encontrarse.

Y es precisamente allí donde aparece la esencia de la obra: somos protagonistas de nuestra propia historia y, al mismo tiempo, personajes casi imperceptibles en la historia de los demás.

Historias Paralelas invita a mirar aquello que normalmente pasa inadvertido. A imaginar quién es el otro, de dónde viene, hacia dónde va, qué celebra, qué espera o qué preocupación puede acompañarlo.

Porque detrás de cada persona que cruzamos existe una vida tan compleja y significativa como la nuestra.

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Geometría del Encuentro

153 × 153 cm · Técnica mixta · composición tridimensional y figuras escultóricas
USD 3,500

Geometría del Encuentro explora la manera en que las personas nos agrupamos, nos separamos y volvemos a encontrarnos dentro de los espacios que habitamos.

Pequeñas figuras de colores se distribuyen sobre planos geométricos que se cruzan, se superponen y cambian de dirección. Algunas permanecen solas, otras forman parejas y muchas se reúnen en pequeños grupos. Desde la distancia parecen puntos de color dentro de una composición abstracta; al acercarnos, descubrimos individuos y comenzamos a imaginar las relaciones que existen entre ellos.

La geometría establece límites y recorridos. Divide el espacio, crea intersecciones y genera lugares donde inevitablemente las personas terminan coincidiendo.

Sin embargo, son las figuras quienes transforman esa estructura en algo humano.

La obra habla de una aparente contradicción: vivimos nuestras vidas como individuos, tomando caminos propios, pero gran parte de nuestra historia se construye precisamente en los puntos donde esos caminos se cruzan con los de otros.

Algunos encuentros son multitudinarios; otros suceden entre dos personas. Algunos parecen buscados y otros completamente fortuitos. Hay también quienes permanecen solos, habitando su propio espacio en medio de una composición llena de gente.

Geometría del Encuentro convierte el espacio en una metáfora de nuestras relaciones: un mapa invisible de distancias, coincidencias y conexiones.

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El Camino Compartido

170 × 150 cm · Técnica mixta · madera y figuras escultóricas
USD 3,700

El Camino Compartido habla de una experiencia universal: avanzamos por la vida siguiendo nuestro propio recorrido, pero nunca lo hacemos completamente solos.

Sobre una pieza de madera marcada por sus vetas, sus irregularidades y el paso del tiempo, una sucesión de figuras humanas camina en una misma dirección. Algunas avanzan solas, otras en pareja; algunas parecen conversar, acompañarse o simplemente coincidir durante un tramo.

No hay dos figuras iguales, como tampoco existen dos maneras idénticas de recorrer la vida.

La madera se transforma en un camino común. Un territorio que todos comparten por un instante, aunque cada uno llegue a él desde una historia diferente y continúe después hacia su propio destino.

La obra pone el foco no solamente en el camino, sino en quiénes aparecen mientras lo recorremos. Hay personas que nos acompañan durante años y otras apenas durante unos pasos. Algunas caminan a nuestro lado; otras se adelantan o quedan atrás. Todas, de alguna manera, forman parte de nuestro recorrido.

El gran espacio blanco que rodea la escena acentúa esa sensación. Frente a la inmensidad, las figuras parecen pequeñas y el camino adquiere todavía más significado: es ese lugar concreto en el que nuestras vidas coinciden.

El Camino Compartido es una reflexión sobre los vínculos que construimos mientras avanzamos y sobre la huella que dejamos —y que otros dejan en nosotros— durante el trayecto.

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El Mismo Horizonte

160 × 140 cm · Técnica mixta · madera y figuras escultóricas
Vendida

El Mismo Horizonte habla de aquello que ocurre cuando, por un instante, dejamos de mirar únicamente nuestro propio camino y dirigimos la mirada hacia un mismo lugar.

Un grupo de figuras se reúne sobre una pieza de madera. Algunas están de pie, otras se inclinan, se apoyan o buscan un espacio desde donde observar. No sabemos exactamente qué contemplan. Y justamente allí reside parte de la fuerza de la obra: lo importante no es aquello que está frente a ellos, sino el hecho de que todos han decidido mirar en la misma dirección.

Cada figura llegó hasta allí con su propia historia. Son individuos distintos que, por un momento, comparten una expectativa, una curiosidad o quizás un sueño.

La inmensidad del espacio blanco que los rodea contrasta con la concentración de los personajes y hace que ese pequeño encuentro adquiera aún más fuerza. Frente a todo lo que todavía permanece abierto y desconocido, aparece algo profundamente humano: la necesidad de compartir la experiencia con otros.

La madera funciona como territorio común, como un lugar de encuentro desde el cual detenerse y observar lo que viene.

El Mismo Horizonte es una reflexión sobre aquello que puede unirnos aun cuando nuestras historias sean diferentes: la posibilidad de mirar hacia adelante y descubrir que, a veces, nuestros deseos apuntan hacia un mismo lugar.

Del Orden al Caos

140 × 160 cm · Técnica mixta · madera
USD 2,900

Esta obra representa el tránsito inevitable entre la estructura y la libertad. En la parte superior, los bloques de madera se organizan con precisión, reflejando el orden, la norma y la seguridad de lo preestablecido. A medida que la mirada desciende, esa estructura comienza a desarmarse: las piezas se desprenden, caen, se separan y pierden su alineación original.

El caos no aparece aquí como destrucción, sino como transformación. Cada cubo que se libera del orden inicial abre espacio al movimiento, a lo impredecible y a la posibilidad de algo nuevo. El contraste entre lo rígido y lo disperso invita al espectador a reflexionar sobre sus propios procesos internos: aquello que necesita control y aquello que, al soltarse, permite crecer.

Del Orden al Caos nos recuerda que muchas veces es en la ruptura donde nace la verdadera autenticidad.

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Caminar la Vida

140 × 160 cm · Técnica mixta · madera y figuras escultóricas
Vendida

Esta obra representa el tránsito constante de la existencia. Una fila de figuras humanas avanza sobre un único camino, compartiendo el mismo soporte pero recorriéndolo desde experiencias distintas. Cada cuerpo camina a su propio ritmo, cargando su historia, su pausa y su impulso, recordándonos que, aunque el trayecto sea común, la vivencia siempre es personal.

La madera se transforma en sendero, en tiempo y en memoria. No hay principio ni final visibles, solo el movimiento continuo de quienes avanzan, a veces acompañados, a veces solos. El amplio espacio que rodea a los caminantes no es vacío, sino silencio: un espacio para la reflexión y la proyección del espectador.

Caminar la Vida invita a observar el paso cotidiano con atención, reconociendo que vivir no es llegar, sino seguir caminando.

Entre Caer y Subir

140 × 160 cm · Técnica mixta · madera, cuerdas y figuras escultóricas
Vendida

Esta obra nace en ese punto invisible donde la caída no es un final y el ascenso tampoco es definitivo. Figuras humanas en relieve habitan un espacio suspendido, avanzando, sosteniéndose, dudando y, a veces, entregándose al movimiento, tal como ocurre en los procesos vitales.

La madera se convierte en camino, en apoyo y en límite; las cuerdas, en vínculos, tensiones y decisiones. Cada figura expresa un momento distinto: el impulso de subir, el miedo a caer, la pausa necesaria y la confianza en el equilibrio inestable. No hay una única dirección correcta, solo el tránsito constante entre fragilidad y resistencia.

Entre caer y subir nos invita a reconocer que la vida se construye en ese vaivén permanente, donde el crecimiento no siempre es lineal y donde cada paso, incluso el más incierto, forma parte del aprendizaje.

La Línea del Esfuerzo

180 × 90 cm · Técnica mixta · madera y figuras escultóricas
Vendida

Esta obra se construye sobre un punto de apoyo frágil y continuo, una línea que sostiene cuerpos en distintos estados de equilibrio, caída y resistencia. Figuras en relieve habitan ese límite estrecho, donde cada postura expresa un momento del proceso: avanzar, sostenerse, detenerse o volver a intentarlo.

La línea no es solo un soporte físico, sino una metáfora del esfuerzo constante que atraviesa la experiencia humana. No hay gestos heroicos ni finales definidos, solo la perseverancia silenciosa y la fuerza que nace de no rendirse. Cada cuerpo encarna una decisión, un instante de tensión o de pausa, recordándonos que el verdadero avance ocurre muchas veces en lo invisible.

La Línea del Esfuerzo invita a contemplar la belleza del intento, del equilibrio precario y del compromiso de seguir, incluso cuando el camino es estrecho.

El Tiempo de los Caminantes

140 × 160 cm · Técnica mixta · figuras escultóricas
Vendida

Esta obra representa el paso del tiempo a través de figuras humanas en movimiento, modeladas en relieve y convertidas en presencias silenciosas. Los caminantes avanzan proyectando sombras, no huellas, como si el tiempo no dejara marcas físicas, sino resonancias sutiles de cada tránsito vivido.

Las siluetas rodean un mar central, amplio y contenido, que actúa como eje y pausa dentro del recorrido. El agua se vuelve metáfora de lo constante, de lo profundo y de aquello que permanece mientras todo alrededor avanza. Algunos caminan solos, otros acompañados, reflejando los distintos ritmos y vínculos que atraviesan la experiencia humana.

El Tiempo de los Caminantes invita a contemplar el movimiento colectivo desde la quietud, recordándonos que todos avanzamos, cada uno a su manera, orbitando nuestros propios silencios y profundidades.

Ascenso

100 × 122 cm · Técnica mixta · red y figuras escultóricas
Vendida

Esta obra representa el acto de subir como un proceso más interno que físico. Cuerpos en relieve se sostienen en una red tensa, avanzando entre el esfuerzo y la pausa, donde cada movimiento implica decisión y resistencia. El ascenso no aparece como una meta clara, sino como una sucesión de intentos, equilibrios y pequeños logros silenciosos.

La red simboliza aquello que nos contiene y nos desafía al mismo tiempo: estructuras, vínculos y límites invisibles. Algunos cuerpos avanzan, otros se detienen, otros parecen sostenerse apenas, recordándonos que subir no siempre es llegar, sino no soltar, permanecer en el esfuerzo y confiar en el proceso.

Ascenso invita a contemplar la fuerza que nace en la fragilidad y la valentía de seguir avanzando, incluso cuando el destino no es visible.

Serie nueva

Telares

Fibra, hilo y color. En esta serie Raquel Gimal se aleja de la madera y de la figura humana para llevar al lenguaje textil la misma búsqueda de siempre: cómo elementos diferentes conviven, se sostienen y construyen una unidad.

Entre Líneas

160 × 150 cm · Fibra · hilo sobre telar
USD 2,300

Entre Líneas nace del encuentro entre un lenguaje conocido y una materia nueva.

En esta obra, las formas dejan de estar contenidas por una superficie para construirse a partir del hilo. Cientos de líneas verticales descienden y se superponen formando territorios de color que se encuentran, se separan y vuelven a aparecer, como historias que transcurren simultáneamente.

El crudo ocupa el espacio superior con una presencia serena y luminosa. Debajo, el rosa atraviesa la composición como un gran gesto continuo, mientras pequeñas apariciones de amarillo, blanco y azul emergen entre las capas. El azul profundo sostiene la obra desde su base y aporta peso y profundidad al conjunto.

Las fronteras entre los colores nunca son completamente rectas. Se ondulan, avanzan y retroceden, generando un paisaje abstracto en el que cada plano parece esconder otro detrás.

Entre Líneas habla de aquello que se revela y aquello que permanece oculto; de los caminos que se cruzan, de las capas que construyen una historia y de todo lo que puede existir en el espacio entre una línea y la siguiente.

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Todo lo que nos Habita

183 × 155 cm · Fibra · hilo sobre telar
USD 3,100

Todo lo que nos Habita es una exploración de la identidad a través del color, la materia y la superposición.

Una multiplicidad de hilos desciende formando territorios irregulares que se encuentran, se interrumpen y vuelven a aparecer. Los tonos cálidos conviven con azules profundos, verdes, rosas y colores tierra, construyendo una composición en la que ninguna forma existe de manera aislada.

Las capas se despliegan como fragmentos de una historia. Algunas ocupan grandes espacios y se imponen a la mirada; otras apenas asoman entre los pliegues, sugiriendo la presencia de aquello que permanece oculto, pero que sigue formando parte del conjunto.

La repetición de los hilos introduce una sensación de continuidad, mientras que sus terminaciones ondulantes aportan movimiento y rompen con cualquier estructura rígida.

La obra propone una mirada sobre la complejidad de nuestra propia existencia: somos el resultado de múltiples experiencias, emociones y encuentros que se acumulan, se transforman y conviven dentro de nosotros.

Cada capa cuenta una historia. Juntas, construyen una identidad.

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El Latido de la Tierra

150 × 155 cm · Fibra · hilo sobre telar
USD 2,300

El Latido de la Tierra explora el encuentro entre la quietud y el movimiento, entre aquello que permanece en la superficie y las fuerzas que se manifiestan debajo de ella.

Una extensa superficie de hilos color marfil desciende formando un horizonte irregular, casi montañoso, que se encuentra con la intensidad de un rojo profundo. Entre ambos, una delicada línea verde recorre la composición, estableciendo una frontera que parece estar viva.

Las formas ascienden y descienden en un ritmo orgánico, evocando paisajes, movimientos geológicos y las pulsaciones silenciosas de la naturaleza.

La aparente simplicidad de sus tres colores esconde una composición cargada de tensión y equilibrio. El marfil aporta calma y luminosidad; el rojo introduce fuerza, profundidad y energía; mientras que el verde, apenas visible, se convierte en el punto de encuentro entre dos universos.

La obra nos recuerda que incluso aquello que parece inmóvil está en constante transformación.

Porque bajo toda superficie, por más serena que parezca, existe un mundo que sigue latiendo.

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Raquel Gimal
Sobre Raquel

Raquel Gimal

Raquel Gimal es artista plástica y escultora. Su trayectoria está marcada por una relación profunda con la materia, el tiempo y el hacer. Su camino creativo comenzó de manera intuitiva, explorando el gesto manual y el detalle, y se fue consolidando a través de la experimentación constante y la formación en cerámica y técnicas escultóricas, que le permitieron comprender el volumen, la textura y la paciencia del proceso artístico.

Ese recorrido evoluciona hoy en un lenguaje propio, donde la figura humana en relieve, la madera, las cuerdas y los espacios abiertos se convierten en herramientas narrativas. En su colección El Arte de Sostenerse, Raquel explora el cuerpo como territorio de tránsito: caminar, caer, subir, detenerse y volver a intentar. Sus obras no representan escenas concretas, sino estados internos universales, vinculados al esfuerzo, la fragilidad, la resistencia y el equilibrio inestable de la vida.

El tiempo ocupa un lugar central en su obra. Cada pieza invita a una observación lenta y atenta, revelándose por capas y generando un diálogo silencioso con quien la contempla. No se trata de llegar a un destino, sino de habitar el proceso, de reconocer la fuerza que nace en el intento y en la permanencia.

El trabajo de Raquel Gimal propone una experiencia contemplativa y profundamente humana, donde el espectador puede reconocerse en esos cuerpos suspendidos y reflexionar sobre su propio camino.

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